¿Por qué surgió electoralmente Vox? ¿Por qué la gente empezó a votar por Vox? ¿Cuáles fueron los momentos idóneos que permitieron a una formación de derecha radical presentarse electoralmente como una opción viable para los españoles? Para comprender esto, tenemos que entender cuatro elementos fundamentales.
El ‘procés’ catalán y la defensa de la unidad de España 🇪🇸
El primero es la crisis de autodeterminación de Cataluña, que, sin duda, supuso un parteaguas para la derecha española. Ya desde un año antes de la formación del partido en 2013, se había iniciado la construcción de reconversion.es por parte de un ala más a la derecha del Partido Popular, abocada a la unidad nacional de España y a la defensa de valores conservadores, con la intención de influenciar al partido para que tomara otro camino. Comprendían que el Partido Popular ya estaba más en la veta de lo que hoy se denomina «derechita cobarde», una derecha moderada, con menos interés nacional, que buscaba mucho más la cooperación y la subordinación a los intereses supranacionales de Bruselas. En ese marco, surge Vox en su primera simiente, aunque algunos académicos apuntan a que su surgimiento real fue en el Congreso de Valencia de 2008, en el que esta ala mostró los primeros indicios.
Claramente, el proceso de referéndum e intento de independencia de Cataluña entre 2017 y 2018 (cuyo punto álgido fue el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017) generó el escenario ideal para el crecimiento electoral de Vox. Fue el partido político más reacio, asumiendo la defensa de la unidad nacional mediante políticas profundamente tajantes contra los separatistas. Hay que entender que, por ejemplo, Santiago Abascal recibió amenazas de muerte y vivió en carne propia las amenazas de Euskadi Ta Askatasuna (ETA) en su localidad, Amurrio, en el País Vasco, al ser tanto su padre como él mismo políticos en defensa de la unidad de España. De hecho, esto lo narra en su libro de 2014, No me rindo: Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política
El denominado procés resulta sustancial. En particular, comprendamos que el gobierno de Mariano Rajoy, como él mismo declara en sus memorias, siempre optó por la moderación, la calma y el diálogo. La postura de Vox, por el contrario, fue radical. Lo que ellos postulan es que se disuelvan las comunidades autónomas, que se recentralice el Estado y que se ilegalicen todos los partidos separatistas. En ese marco, han tenido una gran capacidad para rearticular la bandera, el himno y los símbolos nacionales de España como propios, utilizándolos en sus mítines y presentándose como los verdaderos defensores de la identidad española, dejando a un lado todos los nacionalismos periféricos (catalán, vasco, gallego, andaluz, etcétera).
El caso Gürtel: La ruptura definitiva con la «derechita cobarde» del PP
El segundo elemento sustancial para el crecimiento es la crisis del Partido Popular, derivada de los escándalos de corrupción. El rompimiento llega con la moción de censura de 2018, impulsada por los denominados casos Gürtel (una trama en la que empresarios conseguían tratos de favor del gobierno, logrando así que el partido tuviera una «caja B» de ingresos). Aquí se dispara el crecimiento de Vox, que se convierte en la tercera fuerza en las elecciones porque existe una enorme crisis de representación y de legitimidad del PP. Tras estos resultados, el Partido Popular perdió la mayoría absoluta y sufrió un descalabro significativo (de 2011 a 2019, su número de escaños cayó de 186 a 66). Esta crisis fue la demostración de lo que los miembros de Vox venían diciendo: que había corrupción estructural y que el PP era un partido totalmente aggiornado y cobarde.
La batalla cultural frente a la izquierda de Zapatero y Sánchez ✝️
El tercer elemento es la crisis del sentido de pertenencia de la derecha, enmarcada en un proceso de cultural backlash. Después de la Transición, la derecha se mantuvo moderada. Tras la disolución de agrupaciones como Fuerza Nueva de Blas Piñar (que buscaba recuperar el primer franquismo) y Alianza Popular de Manuel Fraga, estas suponen su incorporación a la democracia. Dicho partido se transforma en el Partido Popular y, con José María Aznar, pasa a ser liberal-conservador en el marco de la hegemonía estadounidense, participando en la coalición de la Guerra de Irak. Esto desembocó en los atentados terroristas de Atocha (11-M), que marcaron la pauta para que José Luis Rodríguez Zapatero ganara las elecciones.
La presidencia de Zapatero es clave porque estipula medidas como la Ley de Memoria Histórica de 2007 (la Ley de Memoria Democrática es la actual, de 2022), que genera una gran animadversión en la derecha por “abrir las heridas de la Guerra Civil”. A esto se suman las políticas de matrimonio igualitario, el divorcio exprés y los diálogos con grupos independentistas. Esta “batalla cultural” se ve potenciada actualmente por el gobierno de Pedro Sánchez, que llegó al poder en alianza con los separatistas y Podemos, partido que, para la gente de Vox, representa el «narcocomunismo» de Iberoamérica, bajo el paraguas de Cuba y financiado por Venezuela, en la línea bolivariana de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, del Foro de São Paulo y del Grupo de Puebla. Todo esto lo entienden como parte de un proyecto comunista totalitario y globalista, como se lee con frecuencia en los artículos de Hermann Tertsch en La Gaceta de la Iberosfera.
La estrategia de Manuel Mariscal: Redes sociales, memes y la reconquista andaluza
El cuarto elemento, que se vio de forma clarísima en las elecciones andaluzas, fue el extraordinario manejo de las redes sociales por parte de Manuel Mariscal. Él entendió que la forma de acercarse a la gente no era a través de los medios de comunicación tradicionales, sino mediante campañas orgánicas en WhatsApp, memes y el rompimiento de lo políticamente correcto. Para ello sirvió mucho aquel video de Santiago Abascal y Morante de la Puebla en Sevilla, cabalgando por el campo andaluz a la música de El Señor de los Anillos. Se convirtió en viral y afianzó la idea de que «la reconquista» empezaba otra vez en Andalucía. Vox es de los pocos representantes partidarios que defienden la tauromaquia y la vida del campo, y aunque su votante base suele ser de clase media-alta y alta, ha ido buscando y consiguiendo el voto rural. Mariscal lo ha dicho claro: no les interesa tanto Twitter porque es más académico; ellos van a Instagram, TikTok y WhatsApp, con videos muy sencillos y directos que le hablan al pueblo. Adjunto un ejemplo de meme publicado en twitter por @vox_es:
¡Qué comience la batalla!
#PorEspaña:

A manera de reflexiones generales
Estos cuatro elementos —el procés catalán, la corrupción del caso Gürtel, la reacción cultural contra las políticas progresistas de Zapatero y Sánchez, y el brillante manejo de las redes sociales— sostienen el crecimiento de la formación. En la actualidad, este éxito se ha extrapolado a nivel internacional con la creación del Foro Madrid y con sólidas alianzas en la Iberosfera, tejiendo redes con la alt-right y la Heritage Foundation en Estados Unidos, y promoviendo una cooperación atlantista (alineada con figuras como Donald Trump) en la lucha geopolítica contra Rusia y China. Estas son solo algunas de las claves generales; cada semana iré publicando nuevos elementos para comprender a Vox a fondo antes de las elecciones del 29 de noviembre. En ese marco, también existen otras formaciones en crecimiento proclives al fascismo, caso de Núcleo Nacional o la Falange. Serán unas elecciones tensas.
🔜 Próximamente en esta serie:
En los próximos artículos abordaremos las preguntas que faltan para completar el mapa: ¿Vox es neofascista? ¿Qué es la Agenda España? ¿Quién vota a Vox y qué creen? ¿Cuáles son sus vínculos geopolíticos? ¿Cómo opera realmente su batalla cultural?
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